¿Alguna vez te has preguntado si un plan de pensiones es la mejor opción para asegurar tu futuro financiero? Normalmente todos buscamos garantizar una jubilación cómoda y estable, pero para conseguirlo es necesario comprender las características, ventajas y desventajas del producto de ahorro a largo plazo por excelencia: los planes de pensiones.
Por este motivo, a continuación te mostramos en detalle una guía con los aspectos clave de los planes de pensiones, desde su funcionamiento y fiscalidad hasta las limitaciones de estos productos de ahorro. ¡Comenzamos!
¿Qué es un plan de pensiones?
Un plan de pensiones es un producto financiero diseñado para facilitar el ahorro a largo plazo, principalmente fue creado para constituir un capital con vistas a la jubilación.
Básicamente, un plan de pensiones es un dinero conjunto, administrado por un gestor que lo invierte en una cartera de activos. De esta manera, tus ahorros tienen capacidad de crecer con el paso del tiempo.
Bueno, a decir verdad, son productos de ahorro basados en fondos de pensiones (no hay que confundir ambos términos). Es decir, un fondo de pensiones es el que invierte el dinero en una cartera de activos y puede estar integrado por varios planes de pensiones.
Dicho de otro modo, cuando se crea un plan de pensiones se tiene que adscribir a un fondo de pensiones que le de soporte.
La cuestión es que, al contratar un plan de pensiones, tienes la posibilidad de realizar aportaciones periódicas o puntuales para constituir un capital de cara al futuro. Se trata de un ahorro privado y complementario a la pensión pública, aunque cobres la pensión de jubilación máxima.
Como hemos comentado unos párrafos más arriba, el plan de pensiones se integra en un fondo de pensiones determinado. El gestor del fondo lo invierte según una política que conocerás de antemano para decidir si encaja con tus intereses, objetivos y preferencias.
Los planes de pensiones están inscritos y supervisados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Se trata de un producto transparente y ofrece todas las garantías de seguridad para tus ahorros.
¿Cómo funciona un plan de pensiones?
Lo que caracteriza a los planes de pensiones es que no permiten retirar el capital ni las ganancias en cualquier momento. El dinero que aportas tan sólo lo puedes reembolsar cuando se produzca alguna de las contingencias previstas en el reglamento que los regula (artículo 7):
- En el momento de la jubilación, conforme a lo previsto en el régimen de la Seguridad Social (aunque hayas solicitado la jubilación anticipada).
- Incapacidad permanente, incapacidad absoluta y gran invalidez.
- Fallecimiento (en este caso, los herederos serían los beneficiarios del plan de pensiones).
- Dependencia severa o gran dependencia.
- Enfermedad grave.
- Desempleo de larga duración.
- Si has realizado aportaciones posteriores al 1 de enero de 2015, puedes retirarlas cuando tengan una antigüedad mínima de 10 años.
Cuando la persona tiene derecho a reembolsar el dinero de su plan de pensiones, se dice que pasa a ser beneficiaria del plan. Llegado este momento puedes elegir recibirlo como renta, como capital o de forma mixta:
- Recibirlo como renta: la persona recibe un importe cada cierto periodo de tiempo, pudiendo elegir la periodicidad.
- Recibirlo como capital: se recibe el dinero del plan de pensiones en una única entrega.
- Recibirlo de forma mixta: se podrán combinar ambos métodos, por ejemplo recibiendo una parte en forma de capital y el resto como renta.
¿Qué tipos de planes existen?
Los planes de pensiones se pueden clasificar de múltiples formas. Por ejemplo, existen planes de pensiones individuales y planes de pensiones de empleo (los que promueven las empresas para sus trabajadores. Los adscriben a un fondo de pensiones y la propia empresa puede realizar aportaciones a favor de sus empleados).
No obstante, dependiendo de la política inversora del plan de pensiones, la cual determina su nivel de riesgo, puedes encontrar las siguientes categorías (según la Asociación de Instituciones Inversión colectiva y Fondos de Pesniones Española; Inverco):
- Planes de pensiones de renta fija: su cartera está compuesta por activos de renta fija, como bonos, obligaciones, letras, etc. Puede ser renta fija privada o pública, a diferentes plazos de vencimiento (existen planes de renta fija a corto plazo y a largo plazo).
- Planes de pensiones de renta variable: más del 75% de su cartera está compuesta por activos de renta variable (acciones de empresas).
- Planes de renta fija mixta: más de un 70% de su cartera está invertida en renta fija.
- Planes de renta variable mixta: entre el 30% y el 75% de su cartera está compuesta por activos de renta variable.
- Planes garantizados: se trata de planes de pensiones que tienen una garantía externa (otorgada por un tercero) para que puedan ofrecer un determinado rendimiento.
Ventajas de los planes de pensiones
En un mundo en constante cambio, para garantizar una pensión que cubra tus necesidades y puedas mantener el nivel de vida que tenías durante tu etapa laboral, es preciso diseñar una estrategia financiera sólida.
En este sentido, los planes de pensiones te ofrecen las siguientes ventajas.
Desgravación fiscal
Es la principal ventaja de los planes de pensiones. Las aportaciones que realices a un plan de pensiones son deducibles en el IRPF. De esta forma, reduces la base imponible y puedes conseguir un ahorro en el pago de tus impuestos.
Sin embargo, el beneficio fiscal de estos productos se ha visto recortado en los últimos años y la aportación máxima al conjunto de planes de pensiones individuales es de 1.500 € al año. Si tus aportaciones superan el límite establecido, puedes ser sancionado con hasta el 50% de las cantidades que hayas aportado de más. Debes retirar el excedente antes del 30 de junio del año siguiente para evitar la sanción.
Ahora bien, la deducción que se te aplicará será esos 1.500 € o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y/o actividades económicas que puedas haber realizado (tus ingresos), la menor de las dos cantidades.
Flexibilidad para cambiar de plan
Puedes cambiar el plan de pensiones según tus preferencias en cualquier momento sin tributar por ello. En otras palabras, si, por ejemplo, tienes un plan de pensiones de renta variable y quieres cambiarlo a uno de renta fija, tan sólo tienes que hacer un traspaso de planes y esta operación no está sujeta a tributación. El traspaso puede ser entre planes de la misma entidad u otra diferente.
Al igual que ocurre con los fondos de inversión, un traspaso de planes no se considera un hecho imponible desde el punto de vista fiscal. No tienes que reembolsar un plan para suscribir otro: se mantiene la antigüedad. Por consiguiente, no se aplican retenciones ni tienes que pagar impuestos.
El único momento en el que tendrás que tributar por un plan de pensiones es cuando llegue el momento del reembolso, pero posteriormente trataremos esta cuestión. Por lo pronto, la opción de diferimiento fiscal que te proporcionan estos productos supone una ventaja, puesto que te da la oportunidad de aprovechar al máximo el interés compuesto.
Flexibilidad en las aportaciones
No tienes la obligación de realizar aportaciones periódicas a un plan de pensiones. Puedes incrementar tu plan de pensiones cuando desees y por la cantidad que te resulte más cómoda.
Ahora bien, lo recomendable es realizar aportaciones periódicas por una cantidad fija (o similar). Por ejemplo, una cantidad fija mensual. De esta forma aprovechas todo el potencial que te proporciona un producto financiero diseñado para el ahorro a largo plazo y el diferimiento fiscal.
Generación de rendimientos
Un plan de pensiones es un producto creado para hacer crecer tu dinero con el paso del tiempo. Ahora bien, se trata de un ahorro especial, puesto que se establece para unos fines concretos.
Por ejemplo, una cuenta de ahorros es un producto diseñado para unos objetivos distintos. Aunque también te proporciona rendimientos, son menores debido a que te ofrecen una completa liquidez (por ejemplo, son útiles para mantener un fondo de reserva).
Debido a que puedes traspasar el dinero de un plan de pensiones a otro, tienes la posibilidad acceder al plan más ventajoso en todo momento. Es importante tener en cuenta la relación entre rentabilidad y riesgo, así como las comisiones del plan (de las que hablaremos en breve), para encontrar los mejores planes de pensiones.
Desventajas de un plan de pensiones
A pesar de las ventajas que ofrecen los planes de pensiones, también tienes que tener en cuenta algunos factores que no resultan tan positivos.
Liquidez limitada
El dinero que inviertes en un plan de pensiones no está disponible hasta que te jubilas o se produce alguna de las circunstancias excepcionales que hemos tratado anteriormente.
Se trata de un producto ilíquido hasta que llega el momento en que seas beneficiario y puedas solicitar el reembolso. Esto puede ser desfavorable si necesitas acceder a tu dinero rápidamente.
Tributación al reembolso
Aunque las aportaciones tienen beneficios fiscales, al retirar el dinero, tributan en la base imponible general del IRPF tanto el capital como los rendimientos.
Para que lo entiendas mejor, cuando reembolsas el dinero de otros productos financieros, tan sólo tienes que tributar por los rendimientos que se han generado. Sin embargo, en un plan de pensiones se tributa por los rendimientos más el dinero que has ido ahorrando con el paso de los años. La carga fiscal es más alta.
Además, el rescate de un plan de pensiones se considera una renta del trabajo, como la pensión o salario. Por lo tanto, se suma a la base imponible general y, a medida que aumenta, el porcentaje de impuestos (denominado tipo marginal) que pagas también lo hace.
En 2023, la escala de la base imponible general es la siguiente:
- El primer tramo es hasta los 12.450 euros y se paga un 19%.
- El segundo tramo es hasta 20.200 euros con un tipo del 24%.
- El tercer tramo es hasta 35.200 euros y se aplica un tipo del 30%.
- El cuarto tramo es hasta 60.000 euros con un 37%.
- El quinto tramo es hasta 300.000 euros y se aplica un 45%.
- El sexto tramo a partir de 300.000 euros en adelante y se tributa a un 47%.
Por este motivo es importante planificar bien la fiscalidad y evaluar tus circunstancias para evitar sorpresas al rescatar el plan de pensiones.
Comisiones
Aunque las comisiones de los planes de pensiones están reguladas por ley en España, pueden ser considerables, especialmente en comparación con otros productos similares. En algunos casos, estas comisiones pueden superar el 1% del patrimonio del plan, reduciendo significativamente su rentabilidad.
Hay dos tipos de comisiones, la comisión de gestión y la depósito. La comisión de gestión es la que aplica la entidad gestora del plan para administrar el dinero. La comisión de depósito es la establecida por la entidad depositaria para la custodia del efectivo y los valores de la cartera.
Puedes conocer las comisiones que aplica el plan de pensiones leyendo la documentación que te debe entregar la entidad gestora o comercializadora del plan antes de la contratación, así como en los informes periódicos.
Las comisiones máximas de los planes de pensiones, aprobadas por el Real Decreto 62/2018, de 9 de febrero y con efectos desde el 10 de abril de 2018, son las siguientes:
- Comisión de depósito máxima: 0,20% anual.
- Comisión de gestión planes de renta fija: 0,85% anual.
- Comisión de gestión planes de renta mixta: 1,30% anual.
- Comisión de gestión planes de renta variable: 1,50% anual.
Es importante reseñar que estas comisiones no suponen un desembolso adicional, se calcula sobre el patrimonio del plan y se descuentan del mismo. Sin embargo, sí que repercuten en la rentabilidad.
¿Existen productos de ahorro alternativos?
Constituir un ahorro de cara a la jubilación es una de las mejores decisiones financieras que puedes tomar debido a la situación de las pensiones públicas, pero no tienes obligación de utilizar un plan de pensiones para llevar a cabo esta tarea.
Aunque los planes de pensiones son el producto más utilizado para garantizar un futuro financiero, también es interesante explorar otras opciones que puedan complementar y diversificar tu estrategia de ahorro a largo plazo. Por ejemplo:
Planes de Previsión Asegurados (PPA)
Son parecidos a los planes de pensiones en cuanto a herramienta de ahorro con vistas a la jubilación. También se constituye a través de aportaciones. La diferencia está en que, mientras los planes de pensiones operan a través de fondos de pensiones, los planes de previsión asegurados se incorporan dentro de una póliza de seguros.
Un Plan de Previsión Asegurado (PPA) es una combinación entre un plan de ahorro y un seguro, donde parte de tu inversión se destina al pago de la prima del seguro, mientras que el resto se invierte en una cartera de productos financieros para que tu dinero tenga capacidad de crecer. También presentan ventajas fiscales.
Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)
Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS) son un seguro de vida-ahorro, donde se realizan aportaciones regulares, generalmente mensuales.
La idea es construir un fondo que pueda servir como complemento a la pensión pública o para cualquier otro propósito financiero. Una ventaja es su tratamiento fiscal, ya que aunque las aportaciones no reducen la base imponible del IRPF, se consideran ganancias de ahorro, específicamente, rendimientos del capital mobiliario.
Se trata de un producto más flexible que los PPAs, puedes rescatarlos en cualquier momento, aunque si lo haces antes de los 5 años perderás las ventajas fiscales.
Unit Linked
Un Unit Linked (se traduce como “vinculado a una unidad de negocio”) también es un producto financiero que combina un fondo de ahorro destinado a la inversión y un seguro de vida.
Se destina parte de tu inversión para cubrir la prima del seguro, y el resto se invierte en una mezcla de fondos, acciones o bonos, asumiendo la responsabilidad por el riesgo que conlleva la inversión, ya que se vinculan los ahorros a los movimientos del mercado.
En este caso, se tributa sólo por el beneficio obtenido como rendimientos del capital mobiliario únicamente en el momento del rescate.
Inversiones directas
Las inversiones directas es la forma más clásica de invertir. Se trata de comprar directamente activos en los mercados financieros. Puedes comprar acciones, bonos, materias primas u otros productos financieros.
Su principal ventaja es que te brindan un mayor control sobre los activos y puedes recibir una renta periódica en forma de intereses o dividendos que puedes reinvertir. Por otra parte, es necesario tener en cuenta que esta opción implica tener ciertos conocimientos y dedicar tiempo a la gestión de la cartera.
Inmuebles
La inversión inmobiliaria es una buena alternativa para garantizar una jubilación, ya que los bienes raíces son activos tangibles con potencial de proporcionarte ingresos pasivos a largo plazo y la posibilidad de aumento de valor.
Por ejemplo, adquirir propiedades para alquilarlas generalmente supone un flujo de ingresos constante y estable.
Fondos de inversión
A diferencia de los planes de pensiones, los fondos de inversión no tienen deducción fiscal por las aportaciones realizadas, pero sólo se tributa por los rendimientos en el momento del reembolso. Además, también puedes realizar traspasos entre fondos sin impacto fiscal.
Un fondo de inversión también es un patrimonio conjunto administrado por un gestor que lo invierte en base a una estrategia determinada y conocida de antemano por el inversor. De esta forma, al comprar participaciones en un fondo, adquieres una cartera diversificada de activos.
Existen una gran cantidad de fondos de inversión en los que invertir, tantos como estrategias puedas imaginar. Tienes la posibilidad de añadir dinero regularmente y elegir entre aquellos que se ajustan a tu perfil de riesgo. Prácticamente todos ellos proporcionan una liquidez absoluta (es decir, puedes reembolsarlos cuando desees).
Conclusiones: ¿vale la pena contratar un plan de pensiones?
En resumen, los planes de pensiones son herramientas diseñadas para el ahorro destinado a la jubilación, ofreciendo ventajas como desgravación fiscal, flexibilidad para cambiar de plan, generación de intereses y protección para los beneficiarios en caso de fallecimiento del titular.
Sin embargo, también presentan desventajas como la limitada liquidez, una mayor tributación en el momento de retirarlos y comisiones que merman la rentabilidad y pueden llegar a ser considerables. La decisión de si un plan de pensiones merece la pena dependerá de las circunstancias y preferencias individuales, así como de una cuidadosa planificación financiera y fiscal. Recuerda que puedes aportar hasta 1.500 € anuales a tus planes de pensiones.




